Cuál es la razón fundamental para que se sigan estudiando idiomas tradicionales en medio de nuevas ofertas de lenguas que parecen igualmente interesantes, es algo que se responde solo. O sola. O uno mismo. Puede parecer algo extraño o exagerado, pero así es.

Es que hay que confrontar muchas veces la idea de estudiar idiomas por placer, por gusto, por vocación, mientras que en la otra vereda está lo de estudiar lenguas por obligación, por imposición, por exigencia. En este contexto último, es claro que por ejemplo el inglés es una de esas lenguas que no puede pasar de largo.

La educación con respecto a la lengua anglosajona parece que ha ido creciendo en grado sumo, puesto que hay nuevas perspectivas del inglés en cuanto a su acomodo y buen trato en distintos medios y de distintas fuentes. Por esto, hay que decir que la inspiración para estudiar inglés como que siempre trata de encontrar renovados aires. No es algo del otro mundo, pero sin duda no deja de ser interesante.

Igualmente, una lengua como el mandarían también puede despertar pasiones o movimientos similares a la de la anteriormente citada, sobre todo, por asuntos netamente comerciales. Claro que hay que decir que el impacto inicial por el cual el chino se empezó a dar con profunda admiración se ha ido reduciendo hasta quedar, por decirlo así, en cauces normales. No es que ya no se siga estudiando chino con fervor, pero es claro que se ha reducido su marco de acción dentro de la enseñanza.

Si vemos esto dentro de un contexto lo más independiente posible, vemos que cuál es la razón fundamental para que se sigan estudiando idiomas tradicionales en medio de nuevas ofertas de lenguas que parecen igualmente interesantes es un asunto perenne. Las lenguas no es que necesariamente compitan entre sí por saber quién es la más popular, pero parece que hubiese una especie de choque de trenes o algo así.

Además de esto, no se nos olvide que es muy importante el hecho de que los profesores de idiomas se están capacitando mucho más, tal vez, suponemos, en otras lenguas como el francés, el portugués, el ruso, el japonés.

Sí, determinar cuál es la razón fundamental para que se sigan estudiando idiomas tradicionales en medio de nuevas ofertas de lenguas que parecen igualmente interesantes parece ser un reto llamativo. Un reto que va más allá de la enseñanza.

Sprachkurs auf Klingonisch

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